El CoronaVirus: El único enemigo en este momento para los auténticos líderes. Miguel A. Terán

Los líderes a todos los niveles deben enfocarse y brindar toda su atención, esfuerzos y recursos en la lucha contra esta pandemia. Creo que cada vez más todos entendemos que es una lucha contra un enemigo real, desconocido y muy poderoso. Entonces, parece oportuno el momento para detener todas las luchas y enfrentamientos domésticos, locales, particulares, nacionales e internacionales, en temas políticos, económicos y religiosos, para dedicarnos a derrotar a ese enemigo antes de que nos haga más daño.

Las sociedades deben operar solo para cubrir los mínimos e indispensables requerimientos para sobrevivir, evitando riesgos innecesarios para su población, dejando a un lado o dosificando los intereses y preocupaciones en otros temas, que podríamos considerar superfluos o sin demasiada importancia para el momento.

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Aunque estemos convencidos que algunos de éstos temas, por ejemplo, el económico nos traerá los problemas del mañana, pero es momento de priorizar, y la salud y vidas humanas deben ser lo primero.

Es vital que entendamos todos, que en este crítico momento, el enemigo es solo uno: El CoronaVirus. Por ello, todos los recursos y esfuerzos de liderazgos políticos, empresariales, sociales y religiosos deben ir dirigidos a derrotar ese poderoso enemigo. Todo el compromiso de la ciudadanía debe estar enfocado en cumplir y respectar estrictamente todas las normas legales exigidas y sanitarias recomendadas, ya que este rol como ciudadanos es punto vital en la detención del virus.

Creo que todos los proyectos que no vayan dirigidos a atacar el coronavirus o a luchar contra sus inmediatas consecuencias deben detenerse a la brevedad posible. Encontrar a una empresa “asfaltando calles”, cumpliendo con un proyecto- absurdo y sinsentido para este crítico momento, nos permite visualizar -sin ser pitonisas ni adivinos- que en muy poco tiempo esa alcaldía o gobierno local estará pidiendo recursos económicos para luchar contra el coronavirus, recursos que tal vez hoy día todavía se diluyen en temas irrelevantes.    

Las redes sociales y sus líderes o influenciadores, sin ánimo causar pánico, pero si con el total interés de crear conciencia en sus lectores y seguidores deben enfocar sus palabras, vídeos, escritos y esfuerzos en todo lo que signifique luchar contra este enemigo, especialmente en crear conciencia acerca del importante rol de cada uno de nosotros en esta lucha.  Ya es hora de parar en las redes esas otras luchas y discusiones reales o bizantinas sobre diferentes temas, verdaderos, artificiales, especulativos o plagados de interés, fútiles, inútiles o de poca importancia para este específico momento. No sigamos en las redes jugando al rol de “Los músicos del Titanic”, hagamos cosas distintas y enfoquemos nuestras energías en la vía correcta, para contribuir con la solución del problema.

Todo lo construido parece desmoronarse y desplomarse, para muchos ya las perdidas y ruinas están a la «vuelta de la esquina». Pero, sin duda que podremos recuperarnos, será cuestión de tiempo. Es una crisis real, no son “Noticias falsas” o “Fake News”. He referido en otros escritos, que muchas personas respaldando o apoyando otros puntos de vista, plantean que este virus tiene un bajo porcentaje de muertes, pero me pregunto, si esas personas pensarían lo mismo, cuando en ese “bajo o insignificante” porcentaje de fallecidos estuvieran incluidos algunos de sus seres queridos.

Definitivamente líderes y ciudadanos debemos aprender a leer con efectivo criterio los números y, en especial, las estadísticas, para evitar que se  nos engañe. Como ejemplo, con relación a las estadísticas expresaba el dramaturgo y crítico irlandés George Bernard Shaw en una de sus geniales frases, que “La estadística es una ciencia que demuestra que, si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno”. Mientras, el poeta, matemático y físico chileno, Nicanor Parra, expresaba algo similar diciendo “Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno. Consumo promedio: un pan por persona”.

Es un hecho, que, en esta crisis algunos líderes -tristemente- parece que han puesto su foco de atención y decisiones pensando en las repercusiones económicas por encima de las repercusiones o efectos en la salud y vidas humanas. Ello ha causado confusión en la población o en sus seguidores y ha disminuido las dimensiones del problema; en otras palabras, esos mensajes solo lograron que muchos “bajáramos la guardia” y metiéramos la cabeza en la tierra cuan avestruz.

El problema es que ahora vemos crecer -cuan monstruo- una crisis que pudo haber sido detenida a tiempo, tomando -en su momento- decisiones drásticas, firmes y por ende dolorosas, pero que nos hubiesen dirigido más pronto a una definitiva solución. Con el trascurrir del tiempo, sin decisiones firmes, los costos económicos de esta crisis serán cada vez más importantes y el efecto y daño de esta crisis se extenderá por meses y hasta años.

En un artículo anterior hice referencia a que «El aspecto clave y crítico del problema que representa el Coronavirus está inicialmente relacionado con la negación de la realidad de su existencia, de su potencial y terrorífico impacto y, en consecuencia, la lentitud en responder con la necesaria rapidez ante un fenómeno -en gran parte- desconocido y que avanza a gran velocidad».

Las palabras de la filósofo y escritora rusa-estadounidense Ayn Rand: “Puedes ignorar la realidad, pero no puedes ignorar las consecuencias de ignorar la realidad”, nos recuerdan que la realidad es la realidad y se hará presente de alguna manera, nos guste o no. Este virus es una realidad y lo tenemos entre nosotros, cuan “Caballo de Troya”.

Para concluir retomo como referencia ese viejo dicho o refrán español que nos recomienda “Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo”; sin embargo, estoy convencido que hemos venido viendo “las barbas de nuestro vecino arder” y aún nos negamos a “poner las nuestras en remojo”. Hoy día las nuestras ya están ardiendo y el trabajo de apagarlas será complejo, más aún en la medida que nuestros líderes no actúen con la firmeza y rapidez requerida para evitar que “ese fuego tome cada día más fuerza y continúe propagándose”.

¡Enfoquémonos! y luchemos todos unidos contra nuestro único enemigo: El CoronaVirus.  

Publicado por

Miguel A. Terán

Psicólogo especialista en Desarrollo de Organizaciones, Coach Certificado, Diplomado en PNL y Psicología Positiva, Certificado en Gestión de Recursos Humanos. Ha ejercido cargos de gerencia y dirección regional en el área de latino-américa, para importantes empresas (PwC-PricewaterhouseCoopers, GSK-GlaxoSmithKline, Quaker Oats Company, entre otras). Profesor universitario (UCV), Coach Organizacional, Profesional, de Vida y de Negocios, Escritor, Orador, Entrenador e Instructor en Programas de Formación y Desarrollo Ejecutivo, Gerencial y de Liderazgo.

2 comentarios en “El CoronaVirus: El único enemigo en este momento para los auténticos líderes. Miguel A. Terán”

  1. Felicitaciones Miguel tus artículos son reales y reflexivos! Muy útiles! Lo suscribo y comparto! Gracias! Cariños! Cuídense muchísimo!

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