Los procesos requieren tiempo, ya que deben ir madurando en sus diferentes etapas, para pasar a una próxima etapa. No importa el nivel de recursos y de tiempo que se le pueda dedicar, el avance estará atado al tiempo.
El inversionista y empresario Warren Buffett dice que “No importa el talento o los esfuerzos, hay cosas que llevan tiempo. No puedes producir un bebé en un mes dejando embarazadas a 9 mujeres”. Igualmente, recuerdo un profesor que decía que no creía en soluciones “overnight” para temas humanos y sociales, porque “no podríamos esperar el perdón o recuperación de una deteriorada relación de pareja con una noche de agasajos y brindis”. Se requerirá tiempo, si es que aún quedan opciones.
Es común atribuir la causalidad a situaciones o eventos cercanos en el tiempo, porque no es fácil asociar o recordar otros eventos y procesos lejanos en el tiempo, que pueden haber ocurrido hace años o décadas y que fueron la causa original. Así, confundimos efectos posteriores o síntomas con causas. Muchos de estos síntomas impactan de tal manera, que se configuran y convierten en causas de otros efectos, y esta condición puede extenderse y multiplicarse en el tiempo, creando confusión en la búsqueda de la real causa, hasta que desembocan en crisis humanas, personales o sociales de importancia.
Sin embargo, los procesos humanos y sociales no son reversibles de una manera tan fácil ni precisa como los procesos operativos con recursos materiales. Aunque hay excepciones, una vieja historia no confirmada de la Reina Isabel de Inglaterra, en su adolescencia, comentaba que un día un profesor le dijo a ella que todo era reversible; y la ella se apreció al día siguientes con un envase de metal de pasta dental exprimido y la pasta dental al lado, y le dijo al profesor “ahora explíqueme usted cómo puedo volver a meter la pasta en el envase”.
Colocar algunos clavos en una madera es relativamente fácil, pero -con seguridad- no será tan fácil quitarlos un tiempo después, mucho menos aún si pretendemos deteriorar la madera lo menos posible. De hecho, ese aprendizaje, a quienes nos gusta trabajar con madera, aprendida la lección de los clavos, preferimos utilizar tornillos, fáciles de instalar y relativamente fáciles de retirar. Entendiendo, que realmente nunca se recuperará el estado o condición original, porque los procesos producen cambios y -sobre todo- transformaciones que no son reversibles en algunos o en muchos aspectos.
“El grado sumo del saber es contemplar el por qué”, afirmó el filósofo griego Sócrates, y este debe ser un principio clave de un auténtico líder o de todo aquel que pretenda comprender o explicar -con sano y sabio criterio- alguna situación, hecho, evento o circunstancia.
En resumidas palabras, para explicarnos lo que ocurre hoy día en cualquier aspecto humano o social debemos comprender los procesos y su evolución, pero sobre todo comprender las raíces y causas que los originaron y reforzaron en el tiempo, evitando confundir síntomas con causas y considerar –erróneamente- que, al atacar y resolver los síntomas, los problemas quedarán solucionados de manera permanente y definitiva.
“UN AUTÉNTICO LIDERAZGO DEBE COMPRENDER QUE LOS CAMBIOS GENUINOS Y SÓLIDOS REQUIEREN TRANSITAR POR PROCESOS, NO SON LOGROS DE LA NOCHE A LA MAÑANA”
Nota: Este artículo fue escrito por el autor sin uso ni apoyo de Inteligencia Artificial (IA)
