“Los políticos son como los pañales, deben ser cambiados con frecuencia y por la misma razón”. George Bernard Shaw (1856-1950) Dramaturgo, crítico y polemista irlandés.

Tomé como referencia, para desarrollar este artículo, la célebre y genial frase del dramaturgo irlandés George Bernard Shaw. La referida frase expresa satíricamente la razón por la cual los ocupantes de cargos políticos –a cualquier nivel- deben tener un tiempo limitado en su gestión de gobierno. Hago la aclaratoria cargos políticos de gobierno, refiriéndome a aquellos cargos cuyo ocupante fue elegido en una votación nacional, regional o local.

La idea de no perpetuarse en el poder, tradicionalmente, ha sido asociada con evitar que ello ocurra en las presidencias de países; no obstante, debería ser un criterio de aplicación universal para todas las posiciones políticas electas de gobierno. Los mandatos o períodos de gobierno en los diferentes niveles políticos de gobierno fluctúan -regularmente- entre dos lidervoice-logoaños y seis años. Y la lógica indicaría que el límite debería ser un máximo de dos períodos continuos para todo tipo de cargo político de gobierno. Personalmente, me inclino porque el período debería ser de cuatro años en todas las posiciones, para que ello dé tiempo al candidato elegido para concretar proyectos sin deteriorar su contribución al logro. Sigue leyendo

El líder debe tener “visión, oído y olfato” para percibir realidades y no aparentes verdades. Miguel A. Terán

Expresa la frase del escritor y novelista estadounidense Philip K. Dick: “La Realidad es aquello que, incluso aunque dejes de creer en ello, sigue existiendo y no desaparece”. Es absolutamente cierto que “No podemos tapar el sol con un dedo”.

Quisiera comenzar este artículo refiriendo dos historias personales. La primera, surge algunos años atrás cuando mi hermano mayor trabajó para el gobierno de Vlidervoice-logoenezuela en un cargo de baja jerarquía, pero cercano al presidente del momento. Su cargo no era político sino relacionado con temas de seguridad del presidente. Recuerdo que él me comentó -y conversamos al respecto- en una oportunidad su frustración al reconocer como engañaban al presidente, que según él era una buena persona y de valores, pero no un gran líder ni un buen gerente. Sigue leyendo

¿Estamos o no estamos interesados en la política? / Are we or are we not interested in politics?

«La gente suele decir, con orgullo, “No me interesa la política”. También podrían decir: “No estoy interesado en mi nivel de vida, mi salud, mi trabajo, mis derechos, mis lidervoice-logolibertades, mi futuro o cualquier futuro”… si queremos mantener un control sobre nuestro mundo y vidas, debemos interesarnos en la política». Martha Ellis Gellhorn (1908 – 1998) escritora y periodista estadounidense considerada uno de los grandes corresponsales de guerra del siglo XX.

«People often say, with pride, “I´m not interested in politics”. They might as well say, “I´m not interested in my standard of living, my health, my job, my rights, my freedoms, my future or any future”… if we mean to keep any control over our world and lives, we must interested in politics».  Martha Ellis Gellhorn (1908 – 1998) american writer and journalist who is considered one of the great war correspondents of the 20th century

Entonces, ¿Estamos o no estamos interesados en la política?

Los ciudadanos tenemos que estar interesados y activos en la política, de lo contrario estaremos dejando todo en manos de otros, incluyendo nuestro presente y futuro.

So, are we or are we not interested in politics?

Citizens have to be interested and active in politics, otherwise we will be leaving everything in the hands of others, including our present and future.

http://www.lidervoice.com

Los líderes pasan, pero los efectos nutritivos o tóxicos de su gestión permanecerán vigentes en el tiempo, para bien o para mal. Miguel A. Terán

Reconocer y valorar a un líder solo por sus resultados, especialmente a corto plazo, es un absoluto gesto de miopía, que demuestra incapacidad para enfocar los resultados e impacto de esa gestión en el mediano y largo plazo. Muchas decisiones y acciones “exitosas” en el presente pueden tener pésimas consecuencias en el tiempo; por ello, un auténtico líder debe comprender el impacto futuro de sus decisiones y acciones.logo-lider-voice

No se trata tampoco de solo evaluar y aplaudir sus logros, ni visualizarlos en el tiempo, sino que también es vital entender y comprender la forma en que éstos fueron alcanzados. Erróneamente algunos afirman que, si el fin es “lícito o válido”, los medios para alcanzarlo también se transforman en “lícitos o válidos”. Es importante aclarar que las pautas morales deben estar más allá de la normativa u orden jurídico, porque tienen que ver con el respeto por lo humano, no solo relacionadas con penalizar o castigar por incumplir o violar una ley o normativa. Sigue leyendo

Un auténtico líder no solo debe diagnosticar los problemas y prescribir o recetar soluciones, sino también garantizar la adecuada y efectiva dosificación. Miguel A. Terán

El superficial o equivocado diagnóstico de la situación o problema por parte del líder, llevará a ese líder a recetar una errónea prescripción y/o dosificación de los procedimientos y acciones requeridos para resolver o solucionar la situación o problema. En otras palabras, lo llevará a recomendar un equivocado remedio, mientras el problema y sus consecuencias, debido al error de diagnóstico, seguirán creciendo, fortaleciéndose y agravándose.

logo-lider-voiceAunque en mis artículos o notas no me gusta referirme a individuos, lugares ni casos en particular para evitar discusiones basadas en personas o situaciones, pondré esta línea editorial a un lado y tomaré la libertad de mencionar un par de casos, ocurridos en Latinoamérica, uno de hace unas décadas y otro reciente, que a mi entender son ejemplo del título de este artículo. Sigue leyendo

Los Últimos Zares (The Last Czars) / Película recomendada por LiderVoice.

Dirección: Adrian McDowall, Gareth Tunley.

Una serie de Netflix de Seis (6) capítulos sobre la historia del Zar Nicolás II y los últimos días de la Dinastía Rusa de los Romanov.

A principios del siglo XX, el zar Nicolás II se resiste a los vientos de cambio y termina encendiendo la chispa de una revolución que acabaría -años más tarde- con su dinastía. Su autocrático y errático reinado causó la debacle económica y militar del Imperio ruso. Es una película interesante desde muchos puntos de vista, pero especialmente para el tema del liderazgo.Los Ultimos Zares Movie

Desde el mismo momento en que el Zar Nicolás III asumió el poder demostró no estar preparado para tal responsabilidad. Reconozcamos que fue un error de su padre no haber formado adecuadamente a su sustituto. El zar Nicolás III, al contrario que la personalidad enérgica de su padre (Alejandro III), era de naturaleza gentil y abstraída, trataba de no vislumbrar sus ideas, inteligente, honrado y meticuloso, esencialmente tímido, romántico e idealista y con un carácter pacífico.

Gustaba de la disciplina y vida militar, era muy creyente, trabajador y responsable en extremo y llevaba una rutina de vida invariable. Le era difícil socializar, y a veces solía ser tachado de soberbio, sin serlo. Su formalidad y amabilidad circunspecta era más bien una barrera para quienes lo conocían y tuvo muy pocos amigos personales. Como padre y esposo, Nicolás II era un ejemplo para seguir. Todo ello, lo hacia un líder fácilmente manipulable.

Su gestión como líder fue un compendio de errores de liderazgo. Un individuo que desconocía y tenía escaso, casi nulo contacto con sus seguidores y con el pueblo. De acuerdo con sus propias palabras, carecía de formación política, y lo ignoraba todo acerca del gobierno del imperio. Parecía desconocer la pobreza del campesinado y la muy desigual distribución de la tierra. A su gestión se le atribuyen miles de muertos. La escucha de “asesoría” en temas de gobierno por parte de  personas no calificadas -fue uno de sus grandes errores- entre éstos podemos mencionar los consejos de Rasputín y de su misma esposa la Zarina Alejandra, y muchos -tal vez innumerables – errores más.

Si comparamos a Nicolás II con Alejandro Magno, a éste último -Alejandro Magno- su padre lo preparó para reinar, proporcionándole una experiencia militar y encomendando a Aristóteles su formación intelectual y científica en las ramas que este abordó, como filosofía, lógica, retórica, metafísica, estética, ética, política, biología, y otras tantas áreas. Muy pronto (340 A. C.) su padre lo asoció a tareas del gobierno nombrándolo regente, a pesar de su juventud. Sus múltiples hazañas y logros lo convirtieron en un mito y uno de los mayores iconos de la antigüedad, aunque también tiene sus detractores.

Por el contrario, la pésima gestión de liderazgo del Zar Nicolás II fue causa para que surgieran innumerables descontentos, y se gestarán por años movimientos que finalmente acabaron con la dinastía rusa, aunque sin duda quien acabó con la dinastía fue la ineptitud del propio Nicolás II, y tal vez -también- la culpa de su padre, Alejandro III, por no haber preparado adecuadamente a su sucesor. Interesante película, más allá de la mezcla de ficción y realidad. Y de un final, nunca justificable.

Hoy día y en pasado reciente, errores por parte de líderes políticos, de líderes de gobierno y de líderes empresariales, se suceden en muchas sociedades, generando malestares que ponen en riesgo los sistemas democráticos.  El mensaje de la película, en ese aspecto, es muy válido y debe llevarnos a reflexionar y tomar conciencia acerca de la importancia de un efectivo liderazgo que beneficie a todos y no solo a unos pocos.

Información de referencia: Netflix & Wikipedia