Líderes de ¿Qué hacer? o Líderes de ¿Qué y Cómo hacerlo? Miguel A. Terán

 

Expresar «Qué hacer» es recomendación usual y común en las diarias conversaciones de cualquier tipo, sean estas con familiares, amigos, compañeros de trabajo y hasta con vecinos, quienes se atreven  -o con quien nos atrevemos de manera general-  a indicar  o sugerir “qué hacer” con respecto a algún tema. Es importante aclarar, desde el inicio de esta artículo,  que es usual o muy común que muchos «Qué hacer», no incluyen el «Cómo hacerlo», y esta es la razón de las siguientes líneas.

Es un hecho, que no se dedican adecuados esfuerzos a definir y precisar el «Cómo hacer», que es la continuación del «Qué hacer». Pues bien, parece que el «Qué» es fácil de expresar, porque constituye una sugerencia que podría acercarse casi a una crítica,  hacia otra persona o hacia lo ocurrido; pero, el  «Cómo» -o sea la forma de hacerlo- es una cosa distinta, conlleva una evaluación y análisis desde una perspectiva más amplia al “colocarse en los zapatos del otro” o visualizar el todo y no solo la parte. Sigue leyendo

Liderazgo y Sociedad. Miguel A. Terán

Los líderes al influenciar gente, aunque sea dentro de su limitado entorno, tienen –sin lugar a duda- algún tipo de impacto y responsabilidad por lo que ocurre en la sociedad o en el sistema en general. Considero que una visión miope del líder, por pequeña que sea la dimensión de su entorno de liderazgo, lo llevaría a circunscribir el impacto y consecuencias de su liderazgo solo a la parte que lidera, sin reconocer que está –en mayor o menor grado- actuando para bien o para mal sobre la totalidad del sistema.

El liderazgo solo puede definirse -como tal- dentro de un contexto o entorno social. Sin embargo,  los resultados y cambios, tangibles e intangibles,  propiciados por el líder deben beneficiar a la sociedad como un todo, nunca -en particular- para el solo beneficio de alguna parte o en perjuicio o detrimento de otra.  Pensar en un beneficio parcial, solo enfocado a su entorno, hará de éste beneficio algo pasajero o temporal para el líder y ese entorno. Sigue leyendo

¿Por qué Trump? Joseph E. Stiglitz

En los viajes que realicé por todo el mundo durante las últimas semanas me pidieron, repetidamente, que responda dos preguntas: ¿es concebible que Donald Trump podría llegar a ganar la presidencia de Estados Unidos?; y, en primer lugar, ¿cómo llegó su candidatura tan lejos?

En cuanto a la primera pregunta, a pesar de que es más difícil realizar un pronóstico político que uno económico, se puede decir que las probabilidades se inclinan fuertemente a favor de Hillary Clinton. Incluso así, el hecho de que ambos competidores se encuentren uno muy cerca del otro en la carrera (al menos hasta hace muy poco) ha sido un misterio: Hillary Clinton es una de las personas más calificadas y mejor preparadas que se haya candidateado a la Presidencia de Estados Unidos, mientras que Trump es una de las menos cualificadas y peor preparadas. Aún más, la campaña de Trump sobrevivió comportamientos por parte de Trump que habrían puesto fin a las posibilidades de cualquier otro candidato en el pasado.

Entonces, ¿por qué los estadounidenses están jugando a la ruleta rusa (con esto se quiere decir que existe al menos una posibilidad entre seis de una victoria Trump)? Las personas que están fuera de Estados Unidos quieren saber la respuesta, ya que el resultado les afecta también, a pesar de que no tienen influencia sobre el mismo.

Y eso nos lleva a la segunda pregunta: ¿por qué el Partido Republicano nomina a un candidato que incluso sus propios líderes rechazaron? Sigue leyendo

¿Liderazgo de Principios o de Valores? Miguel A. Terán

Comencemos afirmando que necesitamos líderes basados en principios, cuyos valores reflejen con precisión el espíritu o la razón de los principios. Y es esta afirmación, la que trataremos de explicar, razonar y justificar en las siguientes líneas.

Es usual criticar a las personas por su “falta de valores”, pero la realidad es que todos tenemos valores, solo que –quizá- diferentes o en otra gradación o prioridad.  Comúnmente, confundimos valores y principios, por lo cual llegamos a considerar ambas palabras como sinónimos y las utilizamos indistintamente, pero en realidad son dos conceptos.

El diccionario define un «Principio» como la base, origen o razón fundamental sobre la cual se procede a pensar o reflexionar en cualquier materia. Los principios, son reglas o normas profundas -de carácter general, universal e intemporal – que orientan la acción de los seres humanos y gobiernan las consecuencias de sus conductas.

Los principios han estado presentes en culturas, doctrinas, religiones y sociedades a lo largo de la historia de la humanidad; porque –sin excepción- su sentido,  vigencia y validez abarca todos los tiempos, culturas y entornos. Los principios no dependen de percepciones ni interpretaciones basadas en puntos de vista, perspectivas o modas personales o culturales, son –simplemente- leyes de aplicación universal.    Sigue leyendo

Uno de los principales enemigos del líder es su propio ego. Miguel A. Terán

El ego, concepto que todos conocemos, podemos definirlo –de una manera sencilla- como “La idea que tenemos de nosotros mismos”. Sin embargo, el ego no siempre es un yo verdadero, no siempre representa nuestra precisa ni auténtica descripción, simplemente es el concepto que hemos construido cada uno de nosotros durante el paso del tiempo, de niños a adolescentes y de allí a adultos.

Lo cierto es que el yo o ego, como es mejor conocido, se construye basado en referencias externas, de otros y del entorno. Por tanto, generalmente, es una distorsión de lo que somos y de nuestra realidad. El exceso de ego, uno de sus extremos,  se acompaña de una visión distorsionada o desvirtuada de nuestras características y cualidades, mayormente intensificadas y exageradas.

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“El efectivo manejo del poder es una de las mayores pruebas a superar por el líder”. Miguel A. Terán

 

Con seguridad serán muchos los artículos referidos al tema de Liderazgo y Poder en la página de LiderVoice, la razón es simple, el manejo del poder es crítico para un efectivo liderazgo.

Comencemos por reconocer que muchas circunstancias, situaciones o momentos no necesariamente cambian a las personas, simplemente les quitan el antifaz o disfraz, dejándolas al descubierto; una de éstas es el Poder. A través de los siglos, brillantes pensadores han expresado que si queremos conocer a cualquier individuo, solo requerimos otorgarle,  asignarle o revestirlo de poder.

Sin darse cuenta, quien comienza a alcanzar u obtener poder, cambia. Buscando –quizá casi exigiendo- la solidaridad automática a sus ideas, objetivos y acciones,
más que la razón o justificación de las mismas. Sigue leyendo

EDUCAR, EDUCAR, EDUCAR. Manuel Barroso.

Si prestamos atención a lo que  está pasando  a nivel mundial,  sin miedo a equivocarnos, podríamos afirmar que la democracia está en terapia intensiva. Los líderes han perdido contacto, credibilidad, integridad, confianza y seguridad. La versión de la democracia que practicamos es marginal porque los líderes, ni son modelos, ni profesionales comprometidos, ni servidores en contacto con las necesidades de otros. Tampoco los ciudadanos creen en sí mismos, no conocen sus realeslogo-lider-voice necesidades ni son competentes para ejercer sus derechos.

Pareciera que estamos en presencia de líderes auto-proclamados, arribistas, improvisados e inconscientes,  a quienes solo les interesa el poder como vía para llegar al tener. La democracia es una moneda con dos caras: los líderes que influencian y los ciudadanos que se organizan para atender las necesidades de todos. Sigue leyendo