EL MUNDIAL DE FÚTBOL 2026 – REFLEXIONES – Miguel A. Terán

1. El fútbol de antes -personalmente- me parecía más técnico, más artístico y con más espacios y tiempo para la creatividad, el de hoy quizá lo puedo reconocer como más estratégico y táctico, donde los jugadores demuestran más fortaleza física al correr continuamente tras el balón. Lo cerrado de la dinámica del juego de hoy hace que sea complicado tener la libertad creativa de antes. Quizá los jugadores de hoy son mucho más fuertes, rápidos y resistentes que antes, como ha ocurrido en la mayoría de los deportes, donde continuamente se baten récords.

2. El fútbol de antes lucía menos agresivo y más pausado que hoy día, que parece acercarse más al juego de Rugby, por los agarrones, bloqueos agresivos, empujones y contactos frecuentes. Aunque también debemos reconocer que el fútbol de hoy es un juego con un ritmo y una presión más intensa. Y, es indudable que la magia de las cámaras modernas nos muestra con lujo de detalles cada empujón, agarrón o plancha, lo cual no era posible hace apenas unas décadas atrás. Así que quizá desconocemos la real agresividad del fútbol de décadas pasadas.  

3. Hoy día el fútbol, bajo ese empuje de negocios, se ha convertido en el deporte más seguido del planeta, pero este deporte está pagando el precio de la excesiva comercialización. Si bien es cierto que ello ha generado muchos más recursos para el deporte, mayores y mejores infraestructuras deportivas, cobertura internacional, y mucho más; también es cierto, que el aficionado pasa a un segundo plano, convirtiéndose, simplemente en un consumidor para quienes manejan ese deporte.

4. En el fútbol, en general, el peso del dinero y del negocio como motor principal de la actividad deportiva amplía la brecha entre clubes, ya que algunos clubes con presupuestos gigantescos pueden atraer el mejor talento, lo cual los consolida en posiciones de liderazgo. Los clubes más pequeños o con menos recursos económicos deben hacer magia, no solo para contratar sino para conservar a sus mejores jugadores, que pueden ser fácilmente atraídos por clubes con más poder económico y renombre.

5. Ese exceso de dinero crea figuras icónicas que atraen audiencias, patrocinadores y seguidores. Jugadores excelentes del pasado como Pelé y Maradona, no tenían redes sociales, estadísticas detalladas, marketing digital, patrocinadores multinacionales, etcétera, todo lo cual contribuye a que las figuras de hoy, con ese gigantesco apoyo parezcan mejores y más grandes que los del pasado, aunque su calidad futbolística sea o no comparable. 

El mito del héroe individual se hace realidad, aunque es una mentira que alguien puede llegar a triunfar solo, ya que todos cuentan con un equipo, entrenadores y compañeros; en otras palabras, una maquinaria. Sin embargo, la narrativa de negocios tiende a concentrar el mérito en individuos porque es una referencia más sencilla y emocional. Muchos de estos mitos cuentan “gregarios” o “soldados”, entre los miembros del equipo, que de alguna manera “muy sutil” trabajan para ellos, poniéndoles jugadas fáciles o haciendo el desgaste. Mucho trabajo se da en un juego, se recuperan balones, las defensas frenan ataques, el portero salva de goles, pero las cámaras le dan valor y enfoque a quien marca el gol. Debemos reconocer que algunos de estos héroes están “sobrexpuestos mediáticamente”, y quizá sobre dimensionados futbolísticamente hablando, según aquella antigua frase “Cría fama y acuéstate a dormir”. Esos individuos son marcas globales, que son consentidos y protegidos, con beneficios que no tuvieron las estrellas      del pasado.

Con los jugadores en general, no puedo hacer referencia a lo que ocurre, pero me imagino que sobre ellos pesa una continua y extrema presión y el correspondiente estrés, aunque el público solo ve el pedazo bonito de la película, todo lo aspiracional de la fama y la fortuna, seguramente «La procesión va por dentro».  

6. La FIFA como institución se requiere para regular este deporte. Aunque muchas personas consideran que, al manejar tanto dinero e influencia global, debemos reconocer que para la FIFA parece pesar más el negocio que el deporte. Bajo la dirección de su actual presidente se le critica a la FIFA su falta de neutralidad política. También la FIFA ha firmado acuerdos con empresas del sector de apuestas deportivas, algo absolutamente fuera de ética, pero paralelamente la FIFA amenaza con sanciones a jugadores que participen en apuestas, toda una contradicción. Los precios de las entradas eran espantosos, pero mientras alguien los pague seguirán subiendo. Solo parece que a la FIFA le falta cotizar en la bolsa de valores.  

Los árbitros estuvieron expuestos a muchas sospechas, lo cual hace daño al deporte, pero debemos reconocer que el elemento de evaluación humana está presente con sus virtudes y defectos. Las sanciones ante faltas significativas deberían ser también significativas, ejemplares, para eliminar o disminuir significativamente que estas se repitan.

Estimo que en un tiempo muy cercano la IA jugará un papel importante en la arbitración. Ya -hoy día- es un hecho que uno o varios árbitros pueden observar jugadas críticas desde una sala de vídeo con múltiples cámaras (AAV /VAR) para ayudar al árbitro principal a juzgar correctamente. El arbitraje asistido por IA, sensores en el balón, detección automática de fuera de juego, etcétera, ya están en camino. Pero, si bien es cierto que todo esto contribuye a mayor precisión, también es cierto que todo ello le roba la espontaneidad y la emoción inmediata al juego, especialmente a los goles.

Para concluir, los tiempos han cambiado y si bien es cierto que traen novedades, también es cierto que se van perdiendo elementos de muchos valor ético, moral, humano y social. Personalmente, reconozco que me gustaba mucho más el fútbol de antes. 

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Miguel A. Terán

Psicólogo especialista en Desarrollo de Líderes y Organizaciones, Coach Certificado, Diplomado en PNL y Psicología Positiva, Certificado en Gestión de Recursos Humanos. Ha ejercido cargos de gerencia y dirección regional en el área de latino-américa, para importantes empresas (PwC-PricewaterhouseCoopers, GSK-GlaxoSmithKline, Quaker Oats Company, entre otras). Profesor universitario (UCV), Coach Organizacional, de Liderazgo, Profesional y de Negocios. Escritor, Orador, Entrenador e Instructor en Programas de Formación y Desarrollo Ejecutivo, Gerencial y de Liderazgo.

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