El Conflicto – La importancia de observarlo desde una perspectiva integral. Miguel A. Terán

El diccionario define conflicto de diferentes maneras mencionando palabras tales como enfrentamiento, confrontación, combate, pelea, etcétera. Pero sus raíces surgen de la coexistencia de tendencias, puntos de vista, expectativas, perspectivas e intereses diferentes, contradictorios o contrapuestos. En un conflicto, todas las partes involucradas -directa o indirectamente- tienen alícuotas de culpa.

Injusticias, diferencias, maltratos, desigualdades e inequidades con el tiempo se convierten en inquietudes y malestares que luego evolucionan a problemas, para finalmente concluir expresándose como conflictos. Igualmente, la percepción de riesgos reales o ficticios, miedos, inseguridades, etcétera, también alimentan el conflicto.

Los conflictos pueden tener diferente nivel de gravedad y sus efectos son generalmente expansivos, ya que, en el tiempo, terminan involucrando o afectando a individuos y entornos que no están directamente involucrados en el problema ni en la decisión de iniciar un conflicto.

El conflicto parece unido o inherente a la naturaleza animal y humana, ya que entre los mismos animales existe conflicto. En los seres humanos el conflicto ocurre en todos los ámbitos: amistades, familia, pareja, vecinos, trabajo, grupos, política, religión, etnias, negocios, comunidades, sociedades y países. Incluso, tenemos conflictos y diferencias con nosotros mismos que nos generan estrés, problemas de autoestima y crisis internas, que expandimos o hacemos visibles en nuestras relaciones y entorno.  

El conflicto tiene múltiples variables, ya que en el mismo juegan muchos elementos, tales como poder, valores, recursos, necesidades, deseos, expectativas, temores, miedos, inseguridades, intereses de diferente índole, etcétera. En el conflicto las partes tratar de conseguir algo o conservar algo. Generalmente, esas partes en conflicto harán esfuerzos por adherir -de diferente manera- partidarios o seguidores a su causa, inclusive intentando deteriorar -hasta con métodos poco éticos- la imagen de la otra parte.

En estos tiempos de redes y virtualidad, el conflicto puede ser “Sazonado” con inversiones y estrategias de marketing que manipulan personas y eventos para darle direccionalidad o sesgo en beneficio de alguna de las partes. Dando un maquillaje para enfocar el conflicto en personas y eventos, pero dejando a un lado la válida evaluación y discusión de sus reales raíces y causas.

Es importante tener presente que múltiples procesos se desarrollan y evolucionan durante años y décadas para crear un conflicto, aunque éste pudo haberse conservado como un “conflicto latente”, aparentemente inactivo, pero que de no ser solucionado podría estallar en algún momento para transformarse en un “conflicto manifiesto o visible”.  

Entonces, para comprender un conflicto es vital estudiar la evolución y desarrollo de éste en el tiempo, meses, años, décadas y hasta siglos, así como sus múltiples variables y reales causas o raíces, ya que el conflicto no surge de la noche a la mañana, sino que es un proceso que se va gestando en el tiempo.

Puede que por alguna situación en particular estalle un conflicto, pero con seguridad no es más que un reflejo de un malestar, inquietud o temor aparentemente inactivo, que puede llevar mucho tiempo oculto y silente. Soluciones parciales con resultado de perder-ganar solo dejan sinsabores en alguna de las partes, convirtiendo al conflicto en latente y listo para reactivarse -de manera más violenta- en cualquier momento.

Aquellos individuos o grupos que no están directamente involucrados en el conflicto, y muchos otros que son simplemente víctimas del conflicto, requieren abrir sus perspectivas y puntos de vista para encontrar los motivos y reales causas del conflicto, antes de tomar o asumir posiciones de apoyo o rechazo a una de las partes en conflicto y correr el riesgo de convertirse en “tontos útiles” a alguna de ellas.

Es sano e inteligente buscar información -de diferente fuente- para comprender qué es lo que ha ocurrido en el tiempo, escuchar -con mente abierta- las partes en conflicto, evaluar situaciones similares y poner al lado subjetividades, pasiones, intereses y solidaridades automáticas, para asumir posiciones conscientes y sabias.

Algunos conflictos son creados por un tercero, quien carga de emociones y sentimientos a alguna de las partes para provocar daños a la otra parte o sacar provecho de una disputa. Muchos conflictos también surgen de la negación del problema, lo cual permite que el mismo se vaya gestando, creciendo y fortaleciendo en el tiempo.

Los líderes deben ser visionarios para anticipar eventuales problemas antes de que éstos se conviertan en conflicto, he allí la esencia del auténtico liderazgo. Un auténtico líder no es alguien que sale con una manguera a apagar un incendio, es alguien que toma las precauciones para evitar que ocurra el incendio.

Los líderes deben estar consciente que sus decisiones -en caso de participar en un conflicto- impactarán entornos, recursos y vidas; por ello, el uso de estrategias de negociación debe ser su primera, recurrente y única prioridad.   

Una de las más comunes causas del conflicto ocurre en las fallas de comunicación que impiden aclarar a tiempo dudas, malestares y malentendidos, así como definir, balancear y armonizar puntos de vista e intereses.

Conocer cuando el conflicto se hace realidad es fácil; sin embargo, conocer con precisión cuando terminará, su alcance e impacto no será fácil. Conflictos aparentemente menores han terminado en tragedias personales, familiares, humanas y sociales.

Si bien es cierto que tarde que temprano diferentes conflictos pueden afectarnos, también en cierto, que debemos ser cuidadosos al involucrarnos en conflictos que no nos pertenecen, que no conocemos su evolución o de los cuales no somos ni formamos parte.

Comprender las razones reales de un conflicto es tarea compleja porque como referimos líneas atrás necesitamos conocer su evolución en el tiempo y todas las variables e intereses involucrados.

Filtrar y depurar información, escogiéndola y revisándola cuidadosamente, para verificar su certeza y validez es un deber, antes de tomar posiciones de ataque o defensa en favor de alguno de los bandos en conflicto. Intentar tomar parte en un conflicto basados en nuestras emociones, sentimientos, afiliaciones o “solidaridades automáticas” sería una actitud absolutamente irresponsable.   

Publicado por

Miguel A. Terán

Psicólogo especialista en Desarrollo de Líderes y Organizaciones, Coach Certificado, Diplomado en PNL y Psicología Positiva, Certificado en Gestión de Recursos Humanos. Ha ejercido cargos de gerencia y dirección regional en el área de latino-américa, para importantes empresas (PwC-PricewaterhouseCoopers, GSK-GlaxoSmithKline, Quaker Oats Company, entre otras). Profesor universitario (UCV), Coach Organizacional, de Liderazgo, Profesional y de Negocios. Escritor, Orador, Entrenador e Instructor en Programas de Formación y Desarrollo Ejecutivo, Gerencial y de Liderazgo.

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