Líderes de ¿Qué hacer? o Líderes de ¿Qué y Cómo hacerlo? Miguel A. Terán

 

Expresar «Qué hacer» es recomendación usual y común en las diarias conversaciones de cualquier tipo, sean estas con familiares, amigos, compañeros de trabajo y hasta con vecinos, quienes se atreven  -o con quien nos atrevemos de manera general-  a indicar  o sugerir “qué hacer” con respecto a algún tema. Es importante aclarar, desde el inicio de esta artículo,  que es usual o muy común que muchos «Qué hacer», no incluyen el «Cómo hacerlo», y esta es la razón de las siguientes líneas.

Es un hecho, que no se dedican adecuados esfuerzos a definir y precisar el «Cómo hacer», que es la continuación del «Qué hacer». Pues bien, parece que el «Qué» es fácil de expresar, porque constituye una sugerencia que podría acercarse casi a una crítica,  hacia otra persona o hacia lo ocurrido; pero, el  «Cómo» -o sea la forma de hacerlo- es una cosa distinta, conlleva una evaluación y análisis desde una perspectiva más amplia al “colocarse en los zapatos del otro” o visualizar el todo y no solo la parte.
Expresiones de recomendación, basadas en el «Qué»,  tales como “Deberías tratar de mejorar la relación con tu pareja, tus hijos o tus supervisados”, dependiendo de si la recomendación va dirigida al entorno de pareja, familiar o laboral, son comunes, quizá demasiado comunes. Pero, no es tan común que vengan acompañadas de una racional explicación, o de ideas lógicas de  «Cómo» la  persona debería poner en práctica nuestra recomendación, o de  «Cómo» haremos para alcanzar nuestra propuesta, en nuestro rol de líderes.En el mundo de la política, tristemente, el liderazgo del «Qué» siempre ha sacado ventaja al liderazgo del «Cómo».  Es común en la política  encontrar  “líderes” -a diferentes niveles- dedicados a hablar y vociferar «¿Qué hacer?», «Qué debe hacerse» o  «¿Qué pretenden hacer?»; pero son escasos los líderes dedicados a explicar «Cómo hacerlo», «Cómo lograrlo» o «Cómo pretenden alcanzar» el o los «Qué». Por tanto, ese «Qué» sin su compañero «Cómo», queda en el aire, sin basamento ni sustento para lograrlo. En otras palabras, el «Qué» se convierte en una promesa, de esas tantas con que ha estado pavimentado el camino del mundo político.

Sin duda, que en lo político es fácil mencionar los «Qué»”, porque éstos son básicamente críticas –reales o creadas- a las actuales o anteriores gestiones de gobierno.  Se reconoce que el lenguaje es acción, pero un «Qué» solitario, sin la compañía del  «Cómo», queda desactivado,  sin acción ni resultado.

Al quedarnos escuchando solo los «Qué» de un “líder”, estaremos atrapados en el lenguaje de los sueños, deseos, la manipulación o las promesas. Por lo contrario,  el lenguaje debe transformarse en acción a través de un «Cómo». Cada vez que el líder expresa un  «Qué», como una propuesta de mejora o satisfacción de alguna necesidad, establece, asume y contrae un compromiso consigo mismo, con otras personas o comunidades.

Para convertir un  «Qué» en un hecho real o en logros, debemos disponer de la efectiva planificación, definición de metas, disponibilidad de recursos y la gestión requerida. El «Cómo» nos sitúa en términos de los objetivos, de las metas, de los recursos disponibles para alcanzarlas y de la efectiva manera de utilizarlos.

El seguidor, como individuo o como miembro de una sociedad,  debe exigir que cada uno de los «Qué», planteados por el líder, esté debidamente justificado con una clara y precisa exposición de motivos y necesidades que se pretenden satisfacer. Pero, igual de importante es que el líder explique detalladamente la forma «Cómo» pretende lograr el «Qué», definiendo recursos disponibles, planes y metas parciales, etcétera.

En conclusión, requerimos líderes que tengan la agudeza para precisar lo que se requiere para satisfacer las necesidades  de todas y cada una de las partes integrantes del sistema o entorno que lidera, pero que antes de prometer, garanticen que cada «Qué» esté acompañado de un «Cómo» lograrlo.  Requerimos líderes que apoyen a sus seguidores, equipos y comunidades, definiendo  el  «Qué hacer», en base a reales necesidades del entorno; y que precisen, canalicen y contribuyan a alcanzar el «Cómo hacerlo», para bienestar de todos.

Noviembre 03, 2016

MAT/LiderVoice.com

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