La efectiva gestión de los gobiernos locales es vital para el desarrollo de las comunidades y la calidad de vida de sus ciudadanos. Miguel A. Terán

En la mayoría de los países los ciudadanos otorgan especial – y casi única- importancia a las elecciones presidenciales, en las cuales se pretende conseguir un líder que “resuelva todo”; desgraciadamente, no siempre esa esperanza se hace realidad.

Por lo contrario,  las elecciones de Congresos, Asambleas y Gobernaciones son consideradas -por esos mismos ciudadanos- menos importantes, lo cual es un grave error, ya que tanto los Congresos como Asambleas y Gobernaciones tienen significativa y determinante influencia en el destino de países, estados y sociedades democráticas. 

Pero, aún con menos participación e interés de ciudadanos y votantes quedan las elecciones de  gobiernos locales, tales como Alcaldías, Consejos Municipales, Ayuntamientos Municipales o Prefecturas, donde muchos ciudadanos ni siquiera tienen conocimiento de cuando se realizan tales procesos electorales.  Sigue leyendo

Un auténtico líder político debe ser un estadista. En otras palabras, un individuo –según lo definió Winston Churchill- “Que piensa en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Miguel A. Terán

Comencemos por otorgar magnanimidad o grandeza a la palabra Estadista, ajustemos –para ello- el simple significado que le otorga el diccionario,  cuando describe al estadista como una “persona con gran saber y experiencia en los asuntos del Estado”. La palabra así definida, no significa nada especial, porque un político cualquiera –de los que abunda- con algunos años de “experiencia” y “conocimiento” de lo político podría hacerse merecedor a esa simple calificación.

A mi entender la palabra estadista no solo define a alguien con conocimiento y experiencia de lo político, sino que describe a ese especial individuo,  cuyo nivel de conciencia lo ubica por encima –tanto- de los intereses partidistas como de los intereses propios de otros sectores de la sociedad, cuando éstos se alejan del Logro del Bien Común, que es el objetivo principal de un auténtico estadista.

El filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset, afirmaba que “el estadista era un ser incomprendido, que se ocupa de las cuestiones de largo plazo y toma decisiones impopulares a corto plazo, en tanto que la mayoría de los políticos se preocupan de los resultados inmediatos de sus acciones”. Sigue leyendo

Líderes de ¿Qué hacer? o Líderes de ¿Qué y Cómo hacerlo? Miguel A. Terán

 

Expresar «Qué hacer» es recomendación usual y común en las diarias conversaciones de cualquier tipo, sean estas con familiares, amigos, compañeros de trabajo y hasta con vecinos, quienes se atreven  -o con quien nos atrevemos de manera general-  a indicar  o sugerir “qué hacer” con respecto a algún tema. Es importante aclarar, desde el inicio de esta artículo,  que es usual o muy común que muchos «Qué hacer», no incluyen el «Cómo hacerlo», y esta es la razón de las siguientes líneas.

Es un hecho, que no se dedican adecuados esfuerzos a definir y precisar el «Cómo hacer», que es la continuación del «Qué hacer». Pues bien, parece que el «Qué» es fácil de expresar, porque constituye una sugerencia que podría acercarse casi a una crítica,  hacia otra persona o hacia lo ocurrido; pero, el  «Cómo» -o sea la forma de hacerlo- es una cosa distinta, conlleva una evaluación y análisis desde una perspectiva más amplia al “colocarse en los zapatos del otro” o visualizar el todo y no solo la parte. Sigue leyendo

¿Por qué Trump? Joseph E. Stiglitz

En los viajes que realicé por todo el mundo durante las últimas semanas me pidieron, repetidamente, que responda dos preguntas: ¿es concebible que Donald Trump podría llegar a ganar la presidencia de Estados Unidos?; y, en primer lugar, ¿cómo llegó su candidatura tan lejos?

En cuanto a la primera pregunta, a pesar de que es más difícil realizar un pronóstico político que uno económico, se puede decir que las probabilidades se inclinan fuertemente a favor de Hillary Clinton. Incluso así, el hecho de que ambos competidores se encuentren uno muy cerca del otro en la carrera (al menos hasta hace muy poco) ha sido un misterio: Hillary Clinton es una de las personas más calificadas y mejor preparadas que se haya candidateado a la Presidencia de Estados Unidos, mientras que Trump es una de las menos cualificadas y peor preparadas. Aún más, la campaña de Trump sobrevivió comportamientos por parte de Trump que habrían puesto fin a las posibilidades de cualquier otro candidato en el pasado.

Entonces, ¿por qué los estadounidenses están jugando a la ruleta rusa (con esto se quiere decir que existe al menos una posibilidad entre seis de una victoria Trump)? Las personas que están fuera de Estados Unidos quieren saber la respuesta, ya que el resultado les afecta también, a pesar de que no tienen influencia sobre el mismo.

Y eso nos lleva a la segunda pregunta: ¿por qué el Partido Republicano nomina a un candidato que incluso sus propios líderes rechazaron? Sigue leyendo