La importancia de ejercer el derecho al voto y el deber de votar. Miguel A. Terán

El voto y la elección genuina son dos elementos básicos en el proceso democrático. Refiero la palabra genuina,  para diferenciar este proceso de las votaciones falsas y viciadas, que a través de los tiempos, se han llevado a cabo en muchas dictaduras disfrazadas de democracia.

Entre las características de esos procesos electorales falsos resaltan la escasa participación de votantes y la –también- escasa transparencia en los resultados de las elecciones. lidervoice-logoPor lo contrario, una auténtica democracia brinda a sus ciudadanos la oportunidad de escoger, entre las diferentes opciones políticas,  individuales y partidistas, la alternativa que represente una mejor propuesta de gobierno, sustentable en el tiempo y que contribuya a satisfacer las necesidades de la sociedad y sus miembros.

Sigue leyendo

La efectiva gestión de los gobiernos locales es vital para el desarrollo de las comunidades y la calidad de vida de sus ciudadanos. Miguel A. Terán

En la mayoría de los países los ciudadanos otorgan especial – y casi única- importancia a las elecciones presidenciales, en las cuales se pretende conseguir un líder que “resuelva todo”; desgraciadamente, no siempre esa esperanza se hace realidad.

Por lo contrario,  las elecciones de Congresos, Asambleas y Gobernaciones son consideradas -por esos mismos ciudadanos- menos importantes, lo cual es un grave error, ya que tanto los Congresos como Asambleas y Gobernaciones tienen significativa y determinante influencia en el destino de países, estados y sociedades democráticas. 

Pero, aún con menos participación e interés de ciudadanos y votantes quedan las elecciones de  gobiernos locales, tales como Alcaldías, Consejos Municipales, Ayuntamientos Municipales o Prefecturas, donde muchos ciudadanos ni siquiera tienen conocimiento de cuando se realizan tales procesos electorales.  Sigue leyendo

Un auténtico líder político debe ser un estadista. En otras palabras, un individuo –según lo definió Winston Churchill- “Que piensa en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Miguel A. Terán

Comencemos por otorgar magnanimidad o grandeza a la palabra Estadista, ajustemos –para ello- el simple significado que le otorga el diccionario,  cuando describe al estadista como una “persona con gran saber y experiencia en los asuntos del Estado”. La palabra así definida, no significa nada especial, porque un político cualquiera –de los que abunda- con algunos años de “experiencia” y “conocimiento” de lo político podría hacerse merecedor a esa simple calificación.

A mi entender la palabra estadista no solo define a alguien con conocimiento y experiencia de lo político, sino que describe a ese especial individuo,  cuyo nivel de conciencia lo ubica por encima –tanto- de los intereses partidistas como de los intereses propios de otros sectores de la sociedad, cuando éstos se alejan del Logro del Bien Común, que es el objetivo principal de un auténtico estadista.

El filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset, afirmaba que “el estadista era un ser incomprendido, que se ocupa de las cuestiones de largo plazo y toma decisiones impopulares a corto plazo, en tanto que la mayoría de los políticos se preocupan de los resultados inmediatos de sus acciones”. Sigue leyendo

Aunque no nos guste y hasta nos disguste la política, debemos reconocer que su influencia es determinante en nuestra vida. Miguel A. Terán

Es un hecho que vivimos impregnados de la política, sus resultados y consecuencias. Y es también un hecho, para bien o para mal, que las decisiones y acciones en el mundo político se convierten en esquemas o pautas de acción y gobierno en diferentes aspectos dentro de las comunidades y sociedades en las cuales vivimos.

En el sentido conceptual la política tiene como objetivo contribuir a través de su servicio a la satisfacción de las necesidades colectivas, participando activamente en la gestión de los diversos temas que plantea la convivencia humana en sociedad. Su gestión debe procurar alcanzar el bien común e integral de todos los miembros de la sociedad, sean estos individuos, familias, organizaciones e instituciones. Resumiendo, su razón de ser es servir a la comunidad y a todos sus integrantes. 

Sigue leyendo

Líderes de ¿Qué hacer? o Líderes de ¿Qué y Cómo hacerlo? Miguel A. Terán

 

Expresar «Qué hacer» es recomendación usual y común en las diarias conversaciones de cualquier tipo, sean estas con familiares, amigos, compañeros de trabajo y hasta con vecinos, quienes se atreven  -o con quien nos atrevemos de manera general-  a indicar  o sugerir “qué hacer” con respecto a algún tema. Es importante aclarar, desde el inicio de esta artículo,  que es usual o muy común que muchos «Qué hacer», no incluyen el «Cómo hacerlo», y esta es la razón de las siguientes líneas.

Es un hecho, que no se dedican adecuados esfuerzos a definir y precisar el «Cómo hacer», que es la continuación del «Qué hacer». Pues bien, parece que el «Qué» es fácil de expresar, porque constituye una sugerencia que podría acercarse casi a una crítica,  hacia otra persona o hacia lo ocurrido; pero, el  «Cómo» -o sea la forma de hacerlo- es una cosa distinta, conlleva una evaluación y análisis desde una perspectiva más amplia al “colocarse en los zapatos del otro” o visualizar el todo y no solo la parte. Sigue leyendo