Los resultados del liderazgo enfocado en logros a corto plazo no siempre son confiables. Miguel A. Terán

La vida son procesos y los procesos requieren tiempo para consolidarse. Los entornos donde el liderazgo se ejerce -al igual que en todo entorno- son sistémicos y dinámicos; y en ellos, interactúan multiplicidad de variables, afectándose e impactándose unas a otras. Una expresión de sabiduría milenaria china nos recuerda que «El leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo», haciendo con ello referencia a que todo afecta a todo.

Si bien es cierto que hay que resolver algunas cosas inmediatas, también es cierto que el líder debe determinar y precisar el impacto de sus decisiones de emergencia, no solo en el momento prlogo-lider-voiceesente sino también en el futuro mediano y lejano. Se dice que «Muchos de los problemas de hoy son resultado de las “acertadas” decisiones del pasado».

Gran parte de las decisiones y las consiguientes acciones llegan para quedarse, porque una vez puestas en práctica no son fáciles de eliminar. El efecto del precedente es algo que al líder debe ponderar con suma cautela antes de hacer realidad alguna decisión.

Igualmente, el líder debe profundizar en las raíces y causas de la situación actual, para comprender con claridad la evolución o involución de entornos, procesos, sistemas y gentes. Una visión superficial, de “paseo por las ramas”, hará que el líder tome decisiones “cosméticas”, atacando síntomas sin resolver las causas. En otras palabras, ese enfoque sintomático -cortoplacista- representará solo “paños calientes” que no resolverán el problema, sino que le brindarán tiempo para que éste se consolide y agrave.

En lo social, problemas tales como la delincuencia, la inmigración, la corrupción, la prostitución, el consumo de drogas, y más, tiene raíces profundas, basadas en necesidades insatisfechas que no pueden resolverse con simple “maquillaje”.

«De aquellos polvos vienen estos lodos», expresa un viejo refrán español, reconociendo que muchos males de hoy son resultado o consecuencia de los errores, descuidos, desorden y simplezas, con las cuales tratamos -de manera miope y simplista- en el pasado, algunos temas importantes y complejos. Esa simplicidad nos llevó a considerar que algo que se ha construido -o destruido- por años puede ser cambiado, eliminado o mejorado “overnight”, o de la noche a la mañana, lo cual representa un desconocimiento total de la dinámica de los procesos.

Concluyendo, es importante insistir en que el líder debe reconocer que los cambios requieren tiempo y las transformaciones aún más tiempo. Para lo cual, debe comprender la dinámica y la evolución -o involución- en ese tiempo de los entornos, sistemas, procesos y gentes, así como las variaciones en la interacción de todas éstas. Y, que toda decisión, debe ser evaluada no solo por sus resultados a corto plazo sino por su impacto y consecuencias a mediano y largo plazo.

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