Es imprescindible comprender la cultura de una sociedad, antes de pretender lograr en ésta cambios y transformaciones sostenibles. Miguel A. Terán

Comencemos aclarando que la cultura de una sociedad es mucho más que sus formas de vestir, comidas, lenguaje, arte, música, historia, religión, costumbres y tradiciones.  La cultura de una sociedad es uno de los factores protagónicos, condicionantes y determinantes en la forma en que los miembros de esa sociedad perciben, sienten, piensan, deciden y actúan. Y podríamos considerar aplicable para explicar las dimensiones de la cultura con el axioma: «El todo -en este caso la cultura- es más que la suma de sus partes».

lidervoice-logoLos valores, creencias y paradigmas individuales de cada miembro son determinados inicialmente por sus respectivos grupos familiares, entorno y por las instituciones que conforman alguna particular comunidad, la cual a su vez está influida por los valores, creencias y paradigmas de esa sociedad en su conjunto. En otras palabras, la cultura de una sociedad determina los valores, actitudes y conductas que son aprendidas por los miembros de esa sociedad y transmitidas de generación en generación.

En general, con contadas excepciones, la cultura de la sociedad define los modelos mentales de sus miembros y la forma en que éstos actúan, perciben, aprenden, expresan ideas y resuelven situaciones, conflictos y problemas. Con solo observar de manera objetiva las acciones y conductas de los miembros de una sociedad, podríamos comprender las características de esa sociedad. «Los hombres se rigen por ideas, sentimientos y costumbres, asuntos que son de la esencia de nosotros mismos», afirmaba en 1895 el sociólogo francés Gustave Le Bon.  

Consciente de todo este tema e influencia cultural, expresaba -décadas atrás-  la escritora y periodista estadounidense Barbara Probst Solomon: “Cuando viajo por Europa paso bastante tiempo en la habitación del hotel, repasando la cultura local a través de los programas de televisión».

Por tanto, emitir comentarios, hacer interpretaciones, expresar criticas o alabanzas a un particular sistema humano, social, económico o político, sin comprender los aspectos históricos, evolutivos y culturales involucrados, sería una muestra de marcada y profunda ignorancia. Peor aún, considerar importar, exportar o introducir algún esquema o sistema humano, económico, político o social de una sociedad para implantarlo en otra, sin tener en cuenta ni valorar la distinta naturaleza cultural, sería una aventura complicada y -con alta probabilidad-  destinada al fracaso. Más aún si deseamos o tenemos expectativas de lograr rápidos cambios y resultados. 

A través de los tiempos, muchos estados han tomado o se han apropiado de otros pueblos como resultado de guerras, invasiones y conquistas, logrando el dominio militar, político y económico de éstos, para convertirlos en sus colonias. Sin embargo, en aquellos lugares donde el estado dominante no comprendió el tema cultural, no siempre le fue posible lograr el total control en lo humano y social; y por ello, surgieron -y aún permanecen- algunas sociedades y pueblos estilo Frankenstein, que fueron resultado de una especie de “costura de retazos” y; que finalmente, se convirtieron en sociedades híbridas sin una personalidad propia y llenas de permanente contradicción y conflicto.

Al considerar que el modelo humano, social, económico o político de alguna sociedad posee ciertas características interesantes, que lo hacen aparentemente «valedero» para implantarlo en  otra sociedad u horizonte, los líderes de ese proyecto deben comprender muy bien las respectivas culturas de cada una de estas sociedades. La razón es que un modelo o sistema que ha trabajado «perfectamente» dentro de una particular cultura, no garantiza que siga funcionando permanente en esa cultura, ni mucho menos que funcione en otra cultura, por lo cual deberían -primeramente- reconocerse y comprenderse en profundidad los patrones culturales, para luego considerar la factibilidad y viabilidad de introducir un nuevo modelo. 

Finalmente, uno de los elementos vitales a considerar para lograr el cambio cultural es el tiempo, ya que la aventura de intentar implantar un nuevo modelo humano, social, económico o político, no se logrará de la noche a la mañana, porque requerirá -con absoluta seguridad- que transcurran algunas cuantas décadas o generaciones de duro y consistente trabajo, para lograr cambios de creencias, establecer una nueva estructura de valores y un nuevo modelo mental colectivo, que permita consolidar una nueva cultura. 

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Miguel A. Terán

Psicólogo especialista en Desarrollo de Líderes y Organizaciones, Coach Certificado, Diplomado en PNL y Psicología Positiva, Certificado en Gestión de Recursos Humanos. Ha ejercido cargos de gerencia y dirección regional en el área de latino-américa, para importantes empresas (PwC-PricewaterhouseCoopers, GSK-GlaxoSmithKline, Quaker Oats Company, entre otras). Profesor universitario (UCV), Coach Organizacional, de Liderazgo, Profesional y de Negocios. Escritor, Orador, Entrenador e Instructor en Programas de Formación y Desarrollo Ejecutivo, Gerencial y de Liderazgo.

5 comentarios en “Es imprescindible comprender la cultura de una sociedad, antes de pretender lograr en ésta cambios y transformaciones sostenibles. Miguel A. Terán”

  1. Muy bien definido el término “ cultura” . Me agradaría conversar contigo sobre la cultura anglosajona comparada con la cultura hispano-católica, pues aquí en los EU es un tema no sólo actual sino necesario para resolver la actual coyuntura, agravada por Trump

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    1. Gracias por tu gentil opinión acerca del artículo, es un honor recibirla, considerando que la emite un profesional con amplio conocimiento y experiencia en temas humanos y sociales. Cuando gustes será un placer conversar contigo sobre este interesante tema. Recibe un cordial saludo.

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  2. Hola, muy interesante esta descripción cuasi antropológica de la importancia de eso que llamamos de forma genérica, la cultura popular.
    Hay una serie de elementos, que van mas allá como usted bien dice, de formas de vestir, comidas, lenguaje, arte, música, historia, religión, costumbres y tradiciones. son los valores, creencias y paradigmas individuales que te hacen comportarte de una forma determinada, frente a los potenciales problemas que se presentan a lo largo de la vida.
    Por eso le voy a trasladar una pregunta, que creo que es importante, tomando dos de los elementos que son protagonistas en nuestra esencia de ser como somos, los valores y las creencias, Ahí va, cuando entran en conflicto creencias y valores, ¿Cuál de ellos gana la contienda con más asiduidad?
    Muchas gracias por su tiempo. y le envío un cordial saludo.

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    1. Es un tema conceptualmente complejo, ya que las creencias terminan convirtiéndose en valores, pero las creencias al igual que los valores pueden cambiar con el tiempo; sin embargo, lo que son universales y permanentes son los principios. Quizá puede ocurrir que mis creencias de alguna manera puedan diferir de los valores de la sociedad en la cual vivo, por ejemplo, cuando somos inmigrantes, pero con el tiempo nuestras creencias podría ir cambiando para adaptarse a los valores de esa sociedad. Trataré de escribir en algún momento ampliando este particular tema. Es corto este espacio para aclarar mejor el tema. Gracias por su interés.

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