El voto y la elección genuina son dos elementos básicos en el proceso democrático. Refiero la palabra genuina, para diferenciar este proceso de las votaciones falsas y viciadas, que a través de los tiempos, se han llevado a cabo en muchas dictaduras disfrazadas de democracia.
Entre las características de esos procesos electorales falsos resaltan la escasa participación de votantes y la –también- escasa transparencia en los resultados de las elecciones.
Por lo contrario, una auténtica democracia brinda a sus ciudadanos la oportunidad de escoger, entre las diferentes opciones políticas, individuales y partidistas, la alternativa que represente una mejor propuesta de gobierno, sustentable en el tiempo y que contribuya a satisfacer las necesidades de la sociedad y sus miembros.
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realidad es equivocado, todo o buena parte de lo que hagamos posteriormente será equivocado. Un ejemplo simple, si un médico hace un mal o inadecuado diagnóstico de la enfermedad de un paciente, con toda seguridad prescribirá los exámenes, evaluaciones y las medicinas equivocadas.
Un auténtico líder requiere como principio vital poseer un pensamiento flexible, dispuesto a evaluar diferentes opciones y caminos. Es un peligro para todos aquel líder considera que su visión de la realidad es la realidad misma, porque podría pretender enfocar la gestión de su liderazgo hacia esa personal realidad, que no necesariamente es la realidad de todos ni la mejor para todos. A continuación las frases:
Debemos reconocer que la huella positiva o negativa de líderes – auténticos e inauténticos- puede ser –literalmente- imperecedera en el tiempo. Tengamos presente que «El líder pasa, su tiempo de liderazgo es finito, pero tanto sus aportes como sus daños pueden permanecer vigentes».
corporativo, especialmente en posiciones de liderazgo y alta gerencia.

A mi entender la palabra estadista no solo define a alguien con conocimiento y experiencia de lo político, sino que describe a ese especial individuo, cuyo nivel de conciencia lo ubica por encima –tanto- de los intereses partidistas como de los intereses propios de otros sectores de la sociedad, cuando éstos se alejan del Logro del Bien Común, que es el objetivo principal de un auténtico estadista.